Economía

El Toyota de hidrógeno que destroza a los Tesla de Elon Musk

Acaban de romper el récord el mundo de autonomía de un coche de hidrógeno: 1.003 kilómetros, una cifra que destroza a todos los eléctricos 100% de baterías, incluyendo Tesla.

La marca japonesa Toyota ha roto el récord de autonomía de un coche de hidrógeno, consiguiendo 1.003 kilómetros con un solo tanque y conduciendo normal por carretera. Un dato que humilla a Elon Musk, Tesla y todos los coches eléctricos 100% de baterías.

Según la revista ‘Cars’, el coche eléctrico con mayor autonomía del mundo en estos momentos es el Tesla Model S Performance con ruedas de 19 pulgadas. Teóricamente, el Model S consigue 622 kilómetros aunque en el mundo real puede viajar unos 520 kilómetros sin repostar en condiciones óptimas y sin pisar el acelerador al máximo. 

El Toyota Mirai, sin embargo, partió el 26 de mayo de una gasolinera en Orly, Francia, para llegar al sur de París horas más tarde con un solo tanque de hidrógeno y siempre viajando a un ritmo normal por carreteras públicas. Su consumo, certificado ante notario según Toyota, fue de 0,55 kilogramos a los 100 kilómetros

Para más desgracia de los Tesla y compañía, la firma nipona afirma que su coche estuvo listo para volver a salir en otro viaje de 1.000 kilómetros después de volver a llenar el tanque en solo cinco minutos. El Tesla Model S, sin embargo, tarda siete horas en cargar sus baterías de cero a 100% usando la carga normal. En carga rápida, el Tesla puede pasar de 53 a 418 kilómetros de autonomía estimada en 34 minutos.

Llenando el tanque de hidrógeno del Mirai. (Toyota)
Llenando el tanque de hidrógeno del Mirai. (Toyota) 

Otro punto en contra de los eléctricos es que su autonomía varía según la temperatura ambiente —el Tesla Model S pasa de 490 kilómetros en autopista a una temperatura ambiental de 23 grados a 378 kilómetros en autopista con tiempo muy frío—. 

Además, las baterías masivas de los coches de eléctricos son extremadamente problemáticas porque son muy tóxicas para el medioambiente e imposibles de reciclar en su mayor parte. Y pasados de cinco a 10 años, hay que cambiarlas a un coste estratosférico. 

Por qué no usamos el hidrógeno

Está claro que el Tesla —y todos los coches eléctricos— pierden por goleada ante el coche de hidrógeno. Con estos datos, la pregunta es por qué los fabricantes y las autoridades gubernamentales no están apostando por el coche de hidrógeno sobre el de batería. 

Los eléctricos son más limpios que los coches de gasolina —si la electricidad viene de energía eólica, solar, hidráulica o nuclear, lógicamente—, pero los de hidrógeno son objetivamente más limpios, además del resto de ventajas descritas más arriba. Además, al poder controlar el origen del hidrógeno —que debe destilarse del agua usando electricidad—, sabemos exactamente que puede ser un combustible 100% ecológico.

En contra del hidrógeno está la falta de puntos de repostaje y la escala actual de su fabricación. En estos momentos, esto lo hace algo más caro que cargar un coche 100% de baterías directamente de la red eléctrica. Afortunadamente, la situación está cambiando rápidamente gracias a las industrias pesadas y el transporte de mercancías por barco y camión. Además, los aviones eléctricos no pueden operar exclusivamente con baterías durante largos trayectos. La única manera, como admite el propio Elon Musk, es usar hidrógeno. La previsión es que sea más barato que todas las alternativas en 2030.

Pero volviendo a la pregunta de por qué las compañías —como la propia Toyota, a pesar de este coche de hidrógeno— están apostando ahora por la exclusividad de la batería en vez de apostar fuerte por el hidrógeno, la respuesta está en la inercia del mercado, el ‘marketing’ de Elon Musk y la falta de interés por parte de muchos gobiernos —como el español— que están en Belén con los pastores. 

Al final, la batalla entre coches de baterías y los coches de hidrógeno parece similar al de la génesis del automóvil. Al principio de la industria de la automoción, hubo una pequeña guerra entre los coches de gasolina y los biodiésel y otras alternativas. Ganó el petróleo por los intereses de algunos y no porque fuera tecnológicamente superior a los otros. Esperemos que el mercado — y los gobiernos — corrijan a tiempo y los coches de hidrógeno sustituyan a los de baterías cuanto antes.

Fuente: El Confidencial.

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